Colectivo Digital Creativo

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ESPAÑECÍA (¿UN CUENTO SOBRE FÚTBOL?)

In Cuentos on 05/01/2012 at 12:33

UN CUENTO DE JAVIER JABATO

‘La patria es el último refugio de los canallas’

(Coronel Dax, Senderos de Gloria)

La noticia de que España iba a jugar la final del mundial de fútbol de Sudáfrica le pilló en Galicia, demasiado lejos de su casa o de cualquier otro lugar que pudiera llegar a considerar como seguro. A su mente embobada vinieron las imágenes de otro verano, aún reciente, en el que las banderas, colgadas de los balcones, se acartonaron bajo tórridos soles. Después, más tranquilo, aprovechando las horas muertas de una noche gallega con meiga incluída, pensó en cómo ese jueguecito de mierda se había convertido, efectivamente, en el opio o en las anfetas o en el metanol del pueblo.

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Los ricos inventaron la playa, de Javier Jabato

In Poemas on 30/07/2010 at 16:50

Los ricos inventaron la playa y el aftersun

Los ricos inventaron la molicie y la sombrilla
Las raquetas de madera, la arena en el culo
Los ricos inventaron esas pelotas que son como tetas de silicona.

Los ricos la inventaron y los pobres se jodieron.

Los ricos inventaron ese atardecer y las postales,
Los castillos de arena, el surf a cuatro patas, los besos de finales de agosto.

Los ricos inventaron casi el amor.

Amanecida, de Javier Jabato

In Comentarios políticos / de actualidad, Cuentos, micro Críticas, Opinión on 20/07/2010 at 17:25

7:05 de la mañana. Un joven sumamente anónimo se levantó bien temprano para ir a trabajar, se preparó un café cargado y puso la tele. Estaban dando, temprano como era, una serie japo de dibujos animados en la que -según parecía, y en lo que suponía un evidente alarde de originalidad en el guión- unos niños se transmutaban en diferentes robots que al final se transmutaban en un único macrorobot que luchaba contra otro macrorobot –éste malo, pérfido, que avanzaba con una hoz en un mano y un martillo en la otra-, salvando así a Dios, a la patria y a su puta madre. Pero el rollo de los dibujos duró poco. De pronto, se cortó la emisión y en la pantalla apareció un despeinado Matías Prax al que parecía que habían levantado a hostias de la cama. Sin saber muy bien a qué cámara mirar, moviendo nerviosamente unos folios malamente arrancados de un cuaderno, con la voz aún perdida entre las sábanas, el popular presentador dijo: Señores y señoras televidentes y televidentas, acaba de llegar a la redacción de la cadena la noticia de que desde hace unos once minutos, y sin saberse aún por qué motivo o motivos, se está produciendo una explosión en cadena de todos las bombas H del mundo. Según parece, las explosiones se han producido simultáneamente en los Estados Hundidos de No-es-américa, en la Unión de Repúblicas Socialistas Zaristas (URSZ) y en el Continente Chino-medieval, y con posterioridad en la República Piojosa de India, en Pakistán Colaboracionista, en el Reino Crédulo-Materialista de NorthCorea y en la propia Unción Europea. Como bien saben, la capacidad de destrucción del arsenal de las bombas de hidrógeno con respecto al planeta es de 20 a 1, puede que más. Desgraciadamente, los especialistas afirman que éste estallará por completo en unos cuarenta minutos. Por favor, mantengan la calma. Gracias.
El joven anónimo apagó la tele y miró el café, que aún no había tocado. Se volvió a la cama, abrazó el cuerpo de ella. Quería que durmiera, y que quedara ya para siempre tranquila, atómicamente disuelta en los venideros océanos de lava.
Durmió, incluso.