Colectivo Digital Creativo

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“Oh just take it or leave it/And take it or leave it”

In Artículos, Música on 10/09/2010 at 01:05

Is this it, de The Strokes

The Strokes es una banda neoyorquina que, en el año 2001, lanzó al mercado este Is this it. Un disco deudor de los ritmos de la Velvet Underground, Television y el John Lennon de Plastic Ono Band (disco de referencia para el grupo, según su guitarrista), entre otros. Un disco de sonido garajero, brusco, distorsionado, que encumbró a la banda y propició la aparición de decenas de grupos que practicaban esta clase de pop con toques del rock más desaliñado.

A lo largo de las once canciones que lo componen, el grupo despliega sus dotes y ofrecen temas más o menos sombríos, más o menos rápidos, más o menos limpios. Abre el disco Is this it, tema con el que descubrimos la adormilada pero potente voz de Julian Casablancas y el buen hacer de sus compañeros; y los hallazgos continúan a lo largo del disco. Podemos destacar varias canciones en las que el grupo se muestra especialmente brillante como pueden ser Alone, together; Last Nite, New York City Cops (censurada en 2001 por “respeto” a los policías caídos en los atentados del 11-S), Trying your luck (con la voz de Casablancas oscilando, más que nunca, entre la suavidad y el desgarro) o Take it or leave it (con los Strokes más rítmicos y desatados y en la que Julian, definitivamente, desgarra su voz).

El álbum que nos anunció con más fuerza, a comienzos de milenio, a los Franz Ferdinand, a los Libertines, a los Jet, a los Kaiser Chiefs, a los Killers, a los Arctic Monkeys, a los Interpol y demás grupos del nuevo indie. Aunque sólo sea por eso (que no lo es), merece la pena escucharlo.

Pearl Jam – Do the Evolution

In Cine, Música on 27/08/2010 at 12:42

Where is my mind?/Way out in the water/see it swimmin’

In Artículos, Música on 13/08/2010 at 14:40

Surfer Rosa, de Pixies

Surfer Rosa fue, allá por el año 1988, el debut de los Pixies, una banda americana que nació en Boston y que ya se había puesto en el mapa de la música con su EP Come on Pilgrim, publicado en 1987. Surfer Rosa fue su confirmación.

Si algo caracteriza a este debut es el particular sonido de sus 13 canciones: un sonido árido, sucio, brusco, mezclado con melodías propias del pop. El responsable de que el grupo optara por darle esa forma a sus canciones fue el productor Steve Albini, productor posteriormente muy reclamado entre los artistas independientes conocidos y desconocidos de América, aficionado a experimentar en el estudio y especialista en dotar de personalidad propia al sonido de los trabajos que produce.

Si a este particular sonido que hace que parezca que el disco está a punto de explotar se le suma la desquiciada voz de Black Francis aullando letras de inspiración bíblica (según afirmaba él mismo) sobre el voyeurismo, la mutilación, el sexo, los superhéroes, la inestabilidad mental, etc. tenemos esta obra maestra bien recibida por la crítica, aunque con escasa atención, al principio, del público, que acabó por convertirse en referente para toda una generación.

Desde Kurt Cobain a PJ Harvey pasando por Billy Corgan, muchos rockeros coinciden en la importancia del debut de los Pixies en sus respectivas carreras, llegando a trabajar algunos de ellos con Steve Albini para lograr un sonido similar en sus composiciones.

Himnos como Where is my mind?, Gigantic o Vamos, quedan grabados ya en los recuerdos de millones de aficionados al rock.

Las Vulpess – Me gusta ser una zorra (en Caja de Ritmos)

In Artículos, Música on 06/08/2010 at 13:34

Los años ochenta en España fueron años de gran creatividad en el cine, la literatura, la pintura y, por supuesto, la música. Todos los estilos que habían marcado época más allá de nuestras fronteras llegaron, de golpe, a la naciente democracia, entremezclándose y descubriendo un mundo nuevo a millones de personas.

El punk, por supuesto, tuvo cabida en este estallido de estilos con grupos como La Polla Records o Eskorbuto; aunque, uno de los momentos cumbre del movimiento en España corresponde a un grupo de chicas que se hacían llamar Las Vulpess (zorras, en latín) y que venían, como los grupos antes mencionados, del País Vasco.

Fue en el año 1983, en el programa Caja de Ritmos, dirigido por Carlos Tena. Las Vulpess, ataviadas con prendas rotas y peinados desastrados, versionaron el I wanna be your dog, de los Stooges, cambiando la letra por otra todavía más sucia y provocadora.

El resultado fue la protesta de los sectores más conservadores de la sociedad española, capitaneados por el diario ABC y el Partido Demócrata Popular, que exigían la toma de medidas por parte de la dirección de Televisión Española por semejante provocación. La cosa llegó hasta la Fiscalía General del Estado, que presentó una querella por escándalo público. Carlos Tena, finalmente, se vio obligado a dimitir y a cerrar su Caja de Ritmos; y la actuación de Las Vulpess pasó, así, a formar parte de la Historia.

Creéis que todo tiene un límite/así estáis todos, limitados

In Artículos, Música on 23/07/2010 at 12:46

Anti todo, de Eskorbuto

1980. País Vasco. En medio de un panorama desolador que incluye las secuelas de la crisis del petróleo de 1973, el impacto de la profunda reconversión industrial, la creciente adicción a las drogas duras, el intento de golpe de Estado por parte de Francisco Tejero, la dureza del terrorismo nacionalista (ETA, Comandos Autónomos Anticapitalistas), los métodos ilegales del Gobierno para detener la violencia política en Euskadi (GAL) y las consecuencias de la Guerra Fría, surgió un grupo llamado Eskorbuto, que daría que hablar. Aunque no fue hasta 1986, con el disco que nos ocupa, cuando se convirtió en un referente del punk.

Eskorbuto nunca se quiso casar con nadie: no defendieron ninguna ideología concreta, no quisieron sumarse a al movimiento del Rock Radikal Vasco, criticaron a la izquierda abertzale, se les aplicó la ley antiterrorista, se encararon con la monarquía, sus miembros portaban esvásticas en los conciertos, rechazaron los nacionalismos vasco y español, etc. Digamos que se convirtieron en un grano en el culo de la naciente democracia.

En Anti todo desplegaron toda su fuerza. En unos escasos 30 minutos, el grupo lanza un ataque nihilista y desesperanzado contra la vida y contra el decadente “Estado del Bienestar” en el que viven, sacando a la luz las miserias de ambos.

Desde el principio, con Historia triste, podemos percibir el profundo pesimismo que atraviesa el disco y que alcanza su cumbre en Cerebros destruidos, podemos percibir el miedo y la amarga desconfianza en el ser humano (Anti todo; Ha llegado el momento), aunque el grupo haga alguna concesión a la ironía y al gamberrismo (Mata la música; Tamara).

Estas canciones-esputo, grabadas en apenas un día, con el estilo desastrado y heterodoxo propio del punk, son ya himnos para los admiradores de la música y nos dejan versos para el recuerdo como el que titula esta opinión. Su escucha, en una época al borde del abismo como la actual, debería ser obligatoria.

I am an antichrist/I am an anarchist

In Artículos, Música on 09/07/2010 at 10:26

Nevermind the bollocks, here’s the Sex Pistols, de los Sex Pistols,…

Este disco fue el detonador de todas las bombas anárquicamente colocadas en el templo del rock, ampliamente contaminado por los abusos grandilocuentes del estilo sinfónico. Bombas cuya eficacia, hoy en día, es agradecida por la mayor parte de los aficionados a la música. Bombas con nombre propio: los Stooges, MC5, Patti Smith, Television, Alice Cooper y, sobre todo, los Ramones y los Clash.

Y, ¿por qué éste el detonador y no los debuts, de la misma época, de los Ramones y los Clash? Por un lado, los Ramones simplificaron la música, pero sus letras eran poco contundentes: hablaban de peleas adolescentes y de esnifar pegamento; por otro, los Clash, si bien contaban con una fuerte carga crítica, no tuvieron el impacto mediático del grupo de Johnny Rotten. Los Sex Pistols escupieron críticas indiscriminadamente contra todo y contra todos demostrando que el punk podía ser peligroso y llevándolo a la boca de los políticos, que se ensañaron con el nuevo estilo.

Uno de los hechos más memorables fue su enfrentamiento directo con la Corona británica debido a la canción God save the Queen, un esputo cargado de ironía. Merece la pena tener en cuenta que atacar a la Corona era algo impensable, algo absolutamente fuera de las miras de los artistas más críticos. Ellos lo hicieron. Además, el impacto de Nevermind the bollocks (acompañado, a su vez, del impacto causado por otros grupos de la escena del rock y el punk británico) provocó que los imperdibles, las crestas y las prendas rotas se extendieran a lo largo y ancho de Reino Unido para escándalo de los conservadores.

God save the Queen es un buen ejemplo del tono antidogmático del disco; otros ejemplos serían su ataque a los cánones de belleza en Pretty Vacant, su crítica ambigua al aborto (luego desmentida por Johnny Rotten) en Bodies, sus deseos de caos en Anarchy for the UK, su exaltación de la juventud en Seventeen,…

Un álbum, en definitiva, imprescindible para entender el desarrollo de la música de los últimos 30 años. Un trabajo iconoclasta y heterodoxo que, aunque hoy pueda sonar algo ingenuo, fue un auténtico mazazo para los predicadores de lo políticamente correcto y los rebeldes de palo en los años setenta.

“I’m Miss World, watch me break and watch me burn”

In Artículos, Música on 02/07/2010 at 12:03

Live through this, de Hole

Recuerdo que llegué a este álbum a través de los discos de Nirvana. Hace unos años los escuchaba sin parar y leyendo la biografía del grupo supe que su líder, Kurt Cobain, llegó al final de sus días emparejado con otra rockera: Courtney Love. La cosa quedó ahí. Un tiempo después, descubrí a través de la revista Rolling Stone que la tal Courtney tenía un grupo de música cuyo nombre era Hole; la revista, además, destacaba uno de sus trabajos, su segundo ábum, titulado Live through this. Embrujado por el buen hacer de su marido, me lancé a buscar este disco. Lo encontré. Lo escuché. Quedé asombrado. Así descubrí uno de mis álbumes preferidos.

Hole comenzó su carrera con un disco bueno, pero complicado de escuchar: Pretty on the inside. Un debut duro, lleno de distorsión y letras gritadas hasta el desgarro por Courtney; y en el que podemos escuchar buenos temas como Teenage whore o Babydoll.

Después de su debut, al igual que Nirvana, Hole abandonó el grunge más denso, para mezclarlo con melodías más cercanas al pop y al rock duro, manteniendo la rabia propia de este revulsivo surgido a finales de los años ochenta contra el pop metal y demás engendros. El resultado fue el mencionado Live through this.

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