Colectivo Digital Creativo

Un mar de escombros

In A fondo, Comentarios políticos / de actualidad, Fotografía, micro Críticas, Opinión on 03/05/2012 at 11:18

Mientras un cartel inmobiliario anuncia la venta de sus últimos pisos, abajo, en la playa de Magdalena del Mar, se multiplican los camiones que transportan escombros. Dentro de esta supuesta cadena de desarrollo económico y especulación urbanística, también están los desechados por el sistema, los recicladores que malviven en la playa buscando entre los restos algún trozo de metal, plásticos o cualquier cosa que se pueda aprovechar. El mar, mientras tanto, sufre en silencio.

El mar agitado muestra el color enfermo de la contaminación.

La oferta inmobiliaria invade Lima. Según economistas y expertos el Perú registra uno de los niveles de crecimiento más altos de la región. El FMI prevé el alza de nuestra economía en un 5.5%. Y mientras el país sube escalones en la bolsa y adquiere el perfil ideal que buscan los inversionistas, crece, al mismo tiempo, la problemática de la contaminación, la exclusión, la brecha educativa y tecnológica.
Esta mañana acudimos a un vertedero vecino: La costa Verde. ¡Qué paradoja! De verde tiene poco. La costa de Lima, a la altura de los distritos de Magdalena y San Miguel es un vertedero inagotable. Desde hace años el panorama es el mismo. Toneladas de desechos de construcción, botellas, neumáticos, palos, cajas de combustible…

Un camión descarga escombros a escasos metros de la orilla.

Decenas de camiones llegan hasta las orillas del mar a arrojar los restos de las construcciones hasta allí. (Y luego todos se preguntan por qué mueren los pelícanos, las gaviotas, los delfines…)

La vista es de temer. Desde abajo, en medio de la basura, los pelícanos malnutridos y los perros ambulantes, se aprecia un panorama de edificios de lujo, ‘lofts’ y ‘depas’ listos para el estreno, terracitas blancas que pronto algún limeño decorará con la tendencia más ‘in’ del almacén de moda.

Un cartel inmobiliario anuncia la venta de sus últimos departamentos mientras en la playa un camión se acerca al vertedero de
escombros.

Captamos una, dos, tres… muchas fotografías con esas minicasitas que luego valdrán sus miles rodeadas de las montañas de arena, piedras y ladrillos.

Rina, una recicladora, madre soltera de tres niños, nos acompaña por unos minutos. “Este es mi trabajo”, comenta, “de aquí les doy de comer a mis hijos. ¿Son de la prensa?” Acaba de preguntar y observa el entorno angustiada. Se siente intimidada por el lente de la cámara. “El miedo es a que nos cierren la playa y ya no podamos reciclar”, añade.

Ella habla y su semblante tímido no para de decirnos “¡¿qué hacen acá?, váyanse!” Y no dejo de pensar en que ella se gana la vida reciclando metales y plásticos, mientras que los dueños de las inmobiliarias cobran miles de miles por cada depa de 2×2 y pronto terminaremos asfixiándonos en la burbuja del famoso crecimiento que no se refleja en el bolsillo de la mayoría.

Un reciclador duerme bajo la sombra de su triciclo.

Si aquel crecimiento pudiera llegar con estrictas medidas de protección al medioambiente, de aprovechamiento de los recursos y del nacimiento de plantas de reciclaje que pudieran dar un empleo digno a las personas que viven de él, podríamos ser más optimistas. Lamentablemente, nuestro país sigue dando prioridad a los intereses que apuestan solo por el consumo y no por las consecuencias del supuesto crecimiento. Ya Conga nos ha dejado con un mal sabor de boca y el Perú tiene zonas que son explotadas actualmente sin ningún control. La minería ilegal o la tala excesiva de nuestros árboles en la selva nos llevará probablemente a tener un país con mayor potencial económico, pero un crecimiento así no es sostenible.

En la orilla del mar se amontonan escombros de la construcción. Al fondo quedan los edificios que muestran la mejor cara de La Costa Verde de Lima.

Ya algunos economistas como el francés Serge Latouche mencionan que el modelo actual de crecimiento económico está representado por una vida fatigada y estresada y cuyo crecimiento es superficial.

La crisis del medioambiente es un tema que afecta a todas las naciones, vertederos como el de la Costa Verde son nada en comparación a los de África. A millones de kilómetros de aquí, en Ghana, niños y adultos se ganan la vida al igual que Rina en un vertedero, escogiendo, entre los residuos que llegan desde Estados Unidos, Japón, Holanda y los demás países del “primer mundo”, metales que luego fundirán para vender.
Ojalá los gobiernos y municipios de cada país se encargaran de la basura que dejan las inmobiliarias y las empresas en el mar y otros lares, sin embargo, como la acción también queda en nosotros, cada uno debería evaluar la vida útil de los productos que consume y la cantidad de residuos que echa a la basura. Tal vez reflexionando sobre el tema lleguemos a una conclusión concreta. Hoy en día casi todo es reciclable… hasta se han inventado aparatos para hacer de la mierda humana un combustible que no daña al medio ambiente. Milagrosamente, eso podría ser un aporte positivo de los seres humanos a este planeta.

Texto: Sara Apaza
Fotografías: Pedro Chincoa

Visualiza el reportaje completo AQUÍ

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