Colectivo Digital Creativo

Prólogo de Parusía Punk

In A fondo on 16/06/2011 at 20:41

Leí en alguna parte que escribir un prólogo es algo así como escupir por la ventana. La poética del residuo, la necesidad emocional de cubrir al otro con saliva, la infamia sobre el paseante y la obligación de sacarse los disturbios de encima deviene a menudo en material decisivo e inválido, en las páginas que el lector no suele leer ni antes ni después de abrir un libro.

Javier Jabato me pidió que le escribiera un prólogo porque ya había terminado de parir su segundo vástago. Los personajes de Parusía Punk habían cumplido la tarea, cincelarle durante largo tiempo la mollera hasta hacerlo sangrar tinta bizarra, la oscura para con las luces, la que no deja rastro porque huye de la santidad, el heroísmo y hasta de la genialidad. El autor de este libro, me refiero, obviamente, al personaje, pertenece a esa horda insalubre que defiende con descaro y desengaño la ilegalidad psíquica, un grupo de amigos, un comando que ha sido condenado a la esclavitud bipolar, ni siquiera a la reducción del hombre-jaula o a la extinción,  sino a la servidumbre sin mácula de aquellos yupis que terminaron vendiendo incluso las flores del cementerio.  Y en el otro polo estarían los jóvenes del futuro, las nuevas generaciones que fingen su propia existencia hasta el punto de parecer el engendro más estúpido de todas las vidas posibles. Así, con doble nuez, surge la voluntad contestataria que impulsa a los personajes de este libro a cometer heterodoxos actos de fe en el transcurso y ulterior deterioro de las relaciones humanas.

Parusía Punk, digámoslo ahora, es una digresión inclasificable.  El uso invasivo que se hace de ella, ya presente en Caín o la literatura del odio, nos ofrece abundantes posibilidades para introducirnos en la rocambolesca ficción que envuelve sus páginas. Porque todos sabemos que el verdadero Cristo Rey, el legítimo e incontestable, vive en la ciudad de Gran Nada, alabado sea el señor. Porque el enfoque irreverente de la historia más falsa jamás contada también manifiesta una historia de las deudas, difamado sea el autor.

De ningún modo tome el lector como débito las obsesiones que se desprenden de estas memorias noveladas. Retroceda en su ejercicio, avance, lea en voz alta y repita el proceso en cada una de las tentativas, y si percibe que algunos capítulos del libro se convierten en pegajosa literatura, entonces, tal vez, relea las páginas que no entienda o valore lo terrible y extraordinaria que ha resultado su lectura. Quéjese en voz alta con precisión y sepa que ese drama le pertenece, pues en la narración se enfrenta al escritor, al crítico, al historiador y al melómano subterráneo. Lo único que le sugiero, al fin, es que se olvide de las grandes pasiones y sobre todo de las utopías. Este libro juega en términos opuestos ¿Acaso los protagonistas confabulan contra el final de la historia? ¿Abogan por el aliento de la huelga humana? Situacionismo, música punk, teatro antisistémico, literatura demoníaca o películas underground. Todos estos registros dan la bienvenida a nuestro padre creador, desesperado, pordiosero y con ganas de agotar la paciencia del Tritón mientras su hijo se erige en el curandero de moda de un moderno complejo chabolista. Y qué decir del Cascabel, literato de las cloacas, encharcado en alguna ciudad del norte que lo engulle una noche cualquiera. O de la Hidra y su sexo radioactivo que a veces amanece en manos del Autor, cansado de amarla, exhausto de la suma incisiva de tantos personajes ingratos. La Termita, por ejemplo, y su caída libre en atenazada descomposición; Apátridis y su búsqueda infructuosa de la película que nunca existió. Sin olvidar por supuesto al Alacrán, personaje que el autor trata con piedad cáustica y que se verá inmerso en el extraño caso de una criatura fatal.

Si con la anterior retahíla de cabezas rotas el lector no tiene suficiente, me veo en la obligación de explicarle que el libro que tiene entre sus manos está poblado por una serie de furias históricas que tienen el don de la ubicuidad. En vano sería citar nombres concretos o establecer pistas que atraigan la curiosidad de intrépidos huelebraguetas. Basta con decir que todos ellos gozan de una calenturienta imaginación y entrañan impolutas dotes paraliterarias en el arte del comportamiento. Aclarada esta cuestión preliminar, que no apócrifa, el lector estará pensando que en el descontrol, el desorden y la subversión reside la frescura de Parusía Punk y que, por encima de todos los nichos, su lectura sobreviene en una desternillante carcajada sobre los sedimentos literarios tradicionales, aún a sabiendas de que ya se ha escrito todo,  y ello signifique adentrarse en la creencia ingenua de estar leyendo algo nuevo. Aquí, afortunadamente, no existe el punto de llegada.

Lima, enero de 2011.

Portada realizada por Oliver Ojeda

  1. Pedro, me parece extraordinario tu prólogo. Espero que el libro tenga mucho éxito.

    Parece que hay más movimiento en el blog estos días.

    Un beso desde Málaga.

  2. Ana, gracias por tus palabras. Te sigo el rastro en http://fragmentosdelcosmos.blogspot.com/
    Seguimos con elinterruptor.org. Que no decaiga pese a las rachas de sequía 😛
    Ya sabes que puedes subir aquí también todo lo que no sea solo arte y arquitectura, tus vídeos, pelis, comentarios, notas… Aprendo y disfruto un montón cuando leo tus artículos.
    Abrazos desde Lima.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: