Colectivo Digital Creativo

Pistas falsas

In micro Críticas on 03/07/2010 at 01:20

F for Fake, Orson Welles, 1973.

“Los mentirosos profesionales esperamos ofrecer la verdad….lo dijo el propio Picasso.”

Orson Welles

El recorrido existencial del artista termina en un ocaso que anuncia la culminación de su obra, pero también de una probable biografía, que sea o no apócrifa, corresponde en todo caso al lector o al espectador.  Orson Welles (1915-1985) fue un creador polifacético a quien persiguió siempre la dualidad entre lo real y lo ficticio, así como el juego de la representación artística y sus diferentes formas. Welles combina la más pura estilización formal de la ficción con continuas referencias documentales, es de esos directores que fascinan a algunos críticos, obligándolos a realizar un rompecabezas, como el buen detective que ha de ganarse el sueldo separando al criminal del inocente. Sus personajes son complejos, enigmáticos y ambiguos, y él mismo terminó siendo objeto de estudio como artista, pero también como personaje protagonista de sus incursiones en la radio, el teatro y el cine. En este sentido, F for Fake se revela como un gran montaje, donde la imagen se construye mediante un collage frenético en torno a ¿Una clamorosa mentira? ¿Es el cuadro que miramos verdadero o es una falsificación? ¿Importa realmente eso? ¿Acaso no es más elocuente valorar ese cuadro como una falsificación buena o mala? El espectador se enfrenta a estas preguntas además de a otras historias de fondo que van tejiendo el confuso entramado de la película. En ella, Welles se apropia de un material grabado y desechado por Francois Reichenbach, a propósito de una historia real sobre dos de los grandes falsificadores del siglo XX. Por un lado estaría Elmyr d´Hory, pintor de vida estrafalaria y personaje del montón que se da a conocer en el mundo entero como uno de los grandes falsificadores de la pintura, sobre todo de las vanguardias: Modigliani, Matisse, Chagall o Picasso. La argumentación de Elmyr no contiene un ápice de ingenuidad cuando explica que sus cuadros si estuvieran mucho tiempo en un museo serían tan geniales como cualquier gran obra de arte. En segundo lugar de esta historia imposible estaría otro gran embustero. Se trata de Clifford Irving, biógrafo de Elmyr y famoso por falsificar la biografía de Howard Hughes. Será Clifford quien descubra a Elmyr en Ibiza a través de la mujer del escritor, quien a su vez era amiga del pintor. Clifford dará a conocer la figura de Elmyr, el pintor que no se declaraba un falsificador sino un imitador de las grandes obras que había convertido su enorme decepción con el mundo del arte en un gigantesco chiste. Él mismo afirma en F for Fake que jamás firmó un cuadro, sino que fue su marchante quien firmaba y se encargaba de colocar los cerca de 10000 cuadros que logró pintar.

Orson Welles, tan extraordinario como tunante, empezó a unir cabos y vislumbró la posibilidad de contar una historia sobre las mentiras que el arte esconde con forma de verdad, sobre la imposibilidad de discernir lo que sucedió realmente de lo que ha sido proyectado como verdad incontestable a partir de una mentira. De esta forma se aventuró a grabar a ambos personajes para amplificar el material auxiliar que ya tenía de Reichembach, introduciendo también fragmentos de otras películas y recortes de prensa junto a una escena en la que visualiza todas las piezas de este puzzle, es decir, el artista en la sala de montaje, en la moviola, un principio básico de la teoría de la vanguardia, aquello que no ha surgido de la mano del artista o del cineasta, el lugar mágico que devuelve el sentido al caos y que no es otra cosa que un amalgama de fragmentos de realidad. Se dice que en los medios de comunicación lo grave no reside en el engaño en sí, sino en la poderosa tela de araña que envuelve la manipulación de la verdad. En F for Fake no sólo está en juego creernos lo que cuentan los personajes de la película, también subyace la inmersión en las profundidades del alma de Welles como creador.  El director/personaje introduce su biografía en el cine desde el principio. Así empieza el film, Welles aparece en su oficio de prestidigitador, embelesando a un niño con juegos de magia mientras una mujer mira la escena desde el tren y el grupo de actores que forman el equipo de rodaje, la película dentro de la película, sigue las pasos de la mujer que se desplaza por el andén. Hemos vuelto hacia atrás en la historia para retomar en esencia el principio de realidad del hecho fílmico, paradójico por naturaleza si tenemos en cuenta la enunciación que Welles introduce con su inconfundible voz en off, recurrente  para todo film fronterizo que se precie. F for Fake es una película barroca con tintes de experimento, donde el proceso de ensamblaje es insostenible sin una saturación de datos que orienten la historia de los dos falsificadores en serie. El espectador duda inmediatamente de lo que le están contando y necesita pruebas, datos objetivos que sellen su pacto con la representación. Tras abrumarnos con la historia de los falsificadores, Welles pasa a retratarse a sí mismo. Elabora un autorretrato desde una forma documental de carácter autoreflexivo, tal vez para espantar las críticas que le habían llovido años antes desde el ensayo Raising Kane, 1971, a cargo de la mordaz crítica de cine, Pauline Kael, temida tanto por los “cineastas autores” que “Cahiers du Cinema” se había inventado, como por buena parte de los actores mimados de Hollywood. Kael dudaba de la genialidad de Orson Welles y fue determinante para encumbrar a determinados directores del momento. El caso es que el monólogo existencial de Welles en F foro Fake desvela parte de los fantasmas que persiguieron al cineasta en su carrera artística. Y no hay mejor forma de espantar esos fantasmas que ser uno mismo quien los critique y cuestione a través de un yo fraudulento en toda regla. Así es, Welles retrocede hasta su particular momento de gloria como locutor de radio en la ya célebre adaptación que hizo de la novela de H.G Welles, La guerra de los mundos, para un serial radiofónico que en su momento, 1938, creó una gran alarma social. De nuevo Welles se apropia de un texto ajeno para falsificar el discurso, para crear más que un caos social, un verdadero híbrido entre la ficción y sus consecuencias reales. Al hilo de este monólogo existencialista, el cineasta traza distintas relaciones metatextuales que enredan más si cabe el collage que define a F for Fake. Otro de los ejemplos que vemos es el de la catedral de Chartres, una referencia gótica ineludible sí, pero cuya autoría no existe: ¨Sed honestos, gritan, claman los artistas desde el pasado”, dice Welles en su monólogo mientras cae la sospecha de que el nombre o el concepto de autor no es realmente importante.

El siguiente momento de la película nos lleva hasta la figura de Picasso y su obra, prácticamente intocable. Muchos críticos de arte se preguntan ¿Hubiera sido tan influyente Picasso si el director del MOMA, Alfred H. Barr, no hubiese proyectado su obra en varias ocasiones en la década de los cincuenta del siglo XX? No está aquí en juego la valía de Picasso, su indudable genialidad como pintor, sino la incidencia capital que los expertos en arte tienen sobre las obras, su inclusión de una u otra como obra maestra o la presencia todopoderosa que desarrollan en el mercado del arte. El sabueso ha de hacerse la misma pregunta que toda la sociedad artística lleva repitiendo durante años ¿Qué es arte? Welles aborda brillantemente el tema explicando que para responder a esta pregunta necesitamos una opinión que le otorgue un valor, y el valor depende de los expertos y éstos a su vez están sujetos al mercado. De tal forma que la figura del falsificador sólo la crea el mercado, es él quien demanda, favorece y necesita al fraude para seguir vivo.

Detengámonos en la escena de Picasso. En ella, el pintor aparece mirando a través de una ventana. Welles emplea diversas fotografías de la cara de Picasso y las superpone en el cuadro de una ventana genovesa. Alterna estos planos con los de la bella Oja Kodar paseando por la calle. Anteriormente, Oja había sido objeto de estudio de la mirada masculina. Ella es el tránsito y ellos son el tráfico o el obstáculo. Welles la sitúa en la mirada del pintor, en su dilatada obsesión por retratar mujeres que antes que nada fueron amantes. La finalidad de la escena es ridiculizar la obsesión de Picasso, quien accede a  pintar a Oja a cambio de que ella pose desnuda para el pintor. Oja cierra un buen trato y se hace con 22 cuadros del artista malagueño. Su pista nos lleva a pensar que los historiadores del arte desconocen este período de Picasso. Desde aquí animamos a los jóvenes investigadores de arte a que reúnan las pesquisas necesarias para estudiar esta mancha en la historia y así poder determinar su inclusión en el arco iris del pintor que dejó dicho: “El arte es una mentira que nos hace descubrir la verdad”.

Y es que F for Fake no se entiende sin el citado concepto del collage, por cierto, otro invento de Picasso y su amigo Braque. Una técnica que se rige por el montaje y que deriva en la apropiación de fragmentos, una de las claves de la postmodernidad, cuya poética del residuo recorre buena parte de la segunda mitad del siglo XX. No es de extrañar que Orson Welles, con serios problemas para financiar sus películas, recurriera magistralmente a las mejores estrategias del montaje, a su popular seducción para camuflar la falta de presupuesto. Y ya de paso, cuestionar el discurso dominante.

  1. Soplando en la red
    Cuando te vas por las nubes me pierdo por las paredes de una pequeña habitación que no tiene dueño.
    Cuando intrigas en las mentes virtuales me subo en el globo para no bajarme a este mundo
    Cuando derrama sabiduría me refugio en los refugios marginales de mi tálamo
    Cuando el viejo trompetista hace sonar los sonidos sincopados me recuerda que el viento a cesado.
    Agur

  2. Soplando en la red
    Cuando te vas por las nubes me pierdo por las paredes de una pequeña habitación que no tiene dueño.
    Cuando intrigas en las mentes virtuales me subo en el globo para no bajarme a este mundo
    Cuando derrama sabiduría me refugio en los residuos marginales de mi tálamo
    Cuando el viejo trompetista hace sonar los sonidos sincopados me recuerda que el viento a cesado.
    Agur

    PD: Perdona era una simple corrección

  3. Buena estrategia, Iriati, postmoderna sin duda. Incluso podríamos añadir un post a ese post. No obstante, la corrección o errata cojonera radica en ese “a cesado”, pues se te ha olvidado conjugar el verbo con la h. No te lo tendré en cuenta. Vas a rezarme diez padre nuestros y un mantra de silos para solventar ese pecado capital. Qué guasón estás hecho, perla de biblioteca. Un abrazo.

  4. Pero entonces también era un genio, el tal Elmyr. Por varias razones: Por la más evidente, le técnica que se confunde con la del original, y porque esta es una de las preguntas centrales del arte moderno, que empezó Benjamin, si la copia es arte a su vez…

    ¿Existieron ambos? ¿O son fruto de la mente de Welles?

    • Así es Carmela, es una pregunta que Benjamin ya plantea es su conocido ensayo La obra del arte en la era de la reproductibilidad técnica… una cuestión central en la lógica del capitalismo avanzado, aunque ya antes con los avances de la fotografía se apuntaba este debate…Ambos falsificadores existieron…Elmyr terminó suicidándose ante la posibilidad de una deportación…y el escritor terminó en la cárcel… La estructura de cajas chinas de F for Fake hace que salgamos vapuleados y desconcertados de su visionado.. Para mí es la mejor película de Welles, sólo por lo magistralmente falsa que resulta y el tono iconoclasta que en cierto sentido se mofa del cine de autor.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: