Colectivo Digital Creativo

El vídeo entra en el arte. Notas historiográficas.

In Artículos, Arte on 18/02/2010 at 22:06
La irrupción generalizada de la televisión durante la década de l960, hizo que muchos artistas recibieran encargos de cadenas de televisión de Estados Unidos, Francia o Alemania. El mundo del arte se interesaba por las obras cinéticas. En videoarte, Nam June Paik inaugura la introducción de obras televisivas en el espacio de un museo en 1963, en la Galería Parnass de Wuppertal (Alemania).
Estos artistas empiezan a incorporar monitores y proyectores en sus instalaciones. Muchas veces será la cámara de vídeo vigilancia quien grabe al espectador para que su imagen se vea proyectada y repetida en bucle. Se busca aquí el concepto de circuito cerrado que dialoga con el espectador e integra su experiencia perceptiva.
El vídeo ha sido un medio incansable para registrar y memorizar la performance, sobre todo en la década de 1970, donde muchos músicos construyen composiciones para espacios escénicos y la combinación de imágenes y sonidos se convierte en algo necesario. El uso del vídeo como registro de la performance es un intento por conservar detalles de la representación escénica, en esa tensión, contacto, diálogo, se da un proceso de creación a partir de ella, pero también una extraña relación de ruptura, la performance y su tiempo real, finalmente escapa a cualquier intento de inmortalización.
A partir de los años ochenta, el videoarte se crea prácticamente para los museos. La apropiación de los televisores no deja de ser recurrente, sin embargo, las formas se encaminan hacia el uso del monitor. En 1986, Bruce Nauman recupera el modelo utilizado en las tiendas, el “muro de pantallas”, basándose en un montaje completo para relacionar diversas narraciones grabadas. Esta concepción de los nuevos medios, orienta más la obra hacia el arte del objeto que hacia la obra de arte como instalación, que exige una participación mucho más activa por parte del espectador. Se suceden nuevos elementos, nuevos dispositivos, materiales que no anulan a los anteriores sino que los complementan en esa búsqueda insaciable del arte por reinventarse a partir de sus continuas apuestas estéticas. La forma del monitor implementa la presencia de una pantalla más grande, una proyección única que establezca una relación de igual a igual con el espectador, empujándolo hacia una atención mucho más precisa habría que sumar el uso de proyecciones múltiples,  los dispositivos híbridos, el uso del sonido como parámetro constitutivo de la obra o la pantalla plana como simulacro de las pinturas de caballete.

TEMPS DE VÍDEO. 1965-2002.       Colecció nouveaux médias del centre Pompidou amb la participació de la colecció d´art contemporani fundació “La Caixa”, Barcelona, 2005. Pág. 18-23.

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